El rumor y la comunicación en las empresas durante los tiempos pandémicos
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por Pablo Berman (*)

 

Robin Williams fue un famoso actor que siempre fue reconocido por sus amigos como alguien que procuraba aportar su buen humor para ayudarles, incluso cuando atravesaban momentos difíciles. El ejemplo más cabal fue en 1995, al enterarse del serio accidente que sufrió Christopher Reeve al caerse de un caballo, accidente que le dejó cuadripléjico y con una gran depresión que le hizo considerar el suicidio asistido. Robin no lo dudó y fue a visitarlo al hospital.

 

El podría haber simplemente visitado a su amigo, cumpliendo una visita formal y distante para mostrar compasión e interés con un simple deseo que todo pueda ser mejor. Sin embargo, tenía claro que su amigo no precisaba otra cosa que sentir empatía, calor humano… y buen humor. Por tanto, a las puertas de la habitación donde Reeve se hallaba postrado, se disfrazó como un doctor, tapándose la cabeza con un gorro de cirujano y un barbijo para no ser fácilmente reconocido, y entró en la misma  gesticulando y hablando con un fuerte acento ruso (el mismo que había utilizado en su recordado carácter de Nueve Meses) insitiendo al paciente que se diera vuelta para hacerle un examen de tacto en su próstata. El famoso actor americano, conocido por su participación en las películas de Superman, no comprendía lo que estaba sucediendo al principio pero, al darse cuenta quien era realmente ese falso doctor, tuvo una gran carcajada con Robin, la primera que reconoció había tenido desde su accidente y uno de los motivos que le hizo desistir de querer morir, como mencionó  posteriormente en varias entrevistas.

 

Esta pequeña e increíble historia demuestra como una persona puede ayudar a otra inmensamente; como es siempre más conveniente el contacto, el humor, el calor humano hacia la persona con quien uno interactúa, por sobre un interlocutor con una actitud formal y fría.

 

Su papel como líder en tiempos de pandemia.

 

Estos tiempos son difíciles, nadie puede negarlo, especialmente en países donde se vive en estado de cuarentena. Los trabajos de home office son la nueva regla y muchos líderes procuran que los trabajos sean realizados con la mayor eficiencia, controlando y supervisando a distancia lo que sus liderados se hallan realizando. Muchos suelen establecer reuniones o conversaciones por correo electrónico, chateos y algunos minutos puntuales de conversación telefónica, la gran mayoría centrados en el trabajo que debe realizarse.

 

Es mi opinión que un líder de equipo debe velar que su grupo pueda efectuar los trabajos con la mayor eficiencia y eso incluye tratar sabiamente con los recursos humanos que tiene a su cargo. Como líder en situaciones de emergencia, no se debe centrar únicamente en aspectos técnicos, sino atender a la gente que le acompaña en realizar el trabajo a cumplir. Por eso me permito brindar los siguientes consejos:

  • Trate de establecer reuniones donde pueda conversar con sus liderados no solamente por temas técnico sino por temas humanos (saber como está y sobrelleva la situación, por ejemplo). No importa que sea por teléfono, Whastup, Zoom o Skype. Es importante que sientan que del otro lado que habla hay un ser humano que se preocupa por su bienestar.
  • Cuando tenga estas conversaciones trate de mantener la siguiente proporción: dedique 70% de la reunión para conversar sobre temas cotidianos y personales, 20% sobre el trabajo en sí y, finalmente, 10% en motivarle a que consulte toda duda o inquietud sin dudar. En síntesis, converse con su liderado como cuando trabajan en la oficina… salvo a distancia.
  • Si alguno de sus liderados precisa conversar sobre un tema, busque la posibilidad de acomodar entre ambos un horario conveniente para conversar sobre el mismo, respetando ese momento (el convertir un horario y no atenderlo inmediatamente salva haya un gran sentido de urgencia, hace que pueda atender a otros liderados y también preservarle realizar su trabajo con claridad y de forma saludable para usted mismo).
  • Un tema importante: si percibe que su liderado tiene problemas personales y particulares muestre comprensión, pero derívelo a un profesional que pueda lleva a cabo un trabajo eficiente. Usted es líder de un proyecto, no es un terapeuta. Reitero que debe cuidar a sus liderados y a usted mismo.

 

Robin Williams fue un un excelente amigo, poseedor de uno de los rasgos más importantes que tiene que poseer un líder: empatía. Preocúpese por la gente con quien interactúa, ocúpese de sus necesidades vinculadas con el trabajo y no dude de estar a su disposición para toda consulta laboral puesto que, por más que la comunicación. sea a distancia, usted sigue tratando con seres humanos.

 

(*) Director Regional de MAPLE LEAF Human Resources and Management  Si quisiera más información sobre el tema puede conectarle a pablo.berman@maplehr.com

www.maplehr.com  //   www.facebook.com/mapleleafhrm

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